No fueron pocos los escarceos ocultistas de los mandatarios nazis, siempre buscando la defensa empírica del predominio ario sobre el resto de las razas humanas. Con este fin se confeccionó, de las manos de Himmler, la Ahnenerbe, sección ocultista de las SS, que desde su cuartel general (ubicado en el castillo de Wewelsburg, en Westfalia) recorrió la cartografía mundial en búsqueda de pruebas santas de su supremacía racial y armas divinas para defenderla y someter al resto de pueblos.

Nazis por Europa

Entre sus objetivos se hallaban la Piedra de Scone, objeto sagrado donde se coronan los reyes británicos, ubicado en la Abadía de Westminster (que los nazis pensaban que era la piedra sobre la que se acostó Jacob cuando soñó con Las Escaleras al Cielo) y la Lanza del Destino, arma con la que un centurión hirió en el costado a Cristo, y que los nazis creían que se hallaba en el museo de Austria, haciéndose con el divino botín justo tras su anexión al Imperio Nazi en el 38’.

La Ahnenerbe se encargó de la búsqueda de pruebas santas para la supremacía nazi y armas divinas para defenderla

Cuenta la leyenda que la lanza del destino tiene el poder de conceder la victoria a quién la posee, y la muerte a quién la pierde. Es curioso saber que los norteamericanos se hicieron con ella días antes del suicidio del fuhrer, romántica idea desmentida por la ciencia al demostrar que tal artefacto era de los S.VII y VIII, y no de la época de Cristo.

Nazis en España

Pero uno de los objetos más codiciados era el Santo Grial, el sagrado cáliz en el cual nuestro mesías bebió a lo largo de la Última Cena. Según una de las variantes de su historia, el sagrado artefacto fue guardado por los Cátaros en el Languedoc, y de allí llevado a Montserrat, Barcelona, antes de ser aniquilados por los ejércitos católicos europeos. Himmler, tras buscarlo por el Languedoc, viajó personalmente al lugar pero se topó ante la negativa del padre Ripol, prohibiéndole el paso a los subterráneos de la colina de Montserrat.

Cabe destacar que también buscaron el paradero del Arco de la Alianza por Toledo, puestos a buscar que no quede ciudad por visitar. Ya tú sabeh, vente a España, comete una buena paella, disfruta sus playas, baila un buen pasodoble y busca algún arma divina y milenaria para “gobernarlos a todos y atarlos en las tinieblas”.

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