38 minutos fue lo que duró la guerra más corta de la historia, guerra que enfrentó, durante el contexto de la colonización europea de África, al inmenso imperio británico a un pequeño país africano llamado Zanzibar, el 27 de Agosto de 1896.

Zanzibar, un país hijo de la colonización

La historia del ya inexistente país de Zanzibar se remonta largos años atrás en el tiempo, ya que se trata de un archipiélago con una situación geo-estratégica clave como enclave comercial en la costa centro-africana, por el cual han pasado, a lo largo de la historia, numerosas civilizaciones antiguas, como los asirios, sumerios, persas o árabes. Por este motivo, en el S.XVI el territorio fue anexionado al vasto imperio portugués, permaneciendo bajo su órbita hasta la formación del sultanato independiente de Omán, dos siglos más tarde.

Un archipiélago con una situación geo-estratégica clave como enclave comercial en la costa centro-africana

Zanzibar era un pequeño país en una de las islas orientales de África, en el Océano Índico (en la actual Tanzania), soberano desde su independencia en 1858. Pero esta pequeña nación, llamada Óman, seguía siendo un enclave valioso a ojos del mercantilismo colonial, siendo uno de los principales puertos comerciales en el cual se podían encontrar grandes reservas de especias, marfil o esclavos. Su máximo dirigente político y espiritual era la figura del Sultán, su capital se llamaba Ciudad de Piedra de Zanzibar, y la residencia del Sultán (lugar dónde aconteció el conflicto bélico) era un complejo palaciego, la Casa de las Maravillas (que se dice fue el primer edificio africano en poseer electricidad). La soberanía del país, tras su independencia, fue reconocida por el Imperio Británico (con muchos intereses en la zona), manteniendo con ellos unas relaciones comerciales fluidas y estables, puesto que el poder del Imperio Británico en el pequeño territorio zanzibariano era enorme, influencia que creció cuando el Sultán Ali Ibn Said declaró Zanzibar protectorado británico, con un Primer Ministro inglés liderando el gabinete y con derecho a veto sobre el futuro nombramiento de sultanes.

Un sultán contra un imperio

El problema vino con la llegada, en 1896, de un nuevo sultán, Khalid Ibn Barghash, que tomó el palacio real sin el beneplácito británico (violando su derecho a veto), que se hallaba más proclive al nombramiento de su contrincante político (más propenso a mantener la hegemonía inglesa en la isla). Y este acto de rebeldía supondría la guerra.

El nuevo sultán consiguió aglutinar en su palacio un ejército de casi 3000 hombres armados con mosquetes y fusiles y con un par de piezas de artillería pesada. Los británicos abrieron fuego a las 9:00 de la mañana del 27 de agosto de 1896, dos minutos más tarde el ejército rebelde del sultán ya había perdido una de sus piezas de artillería y varias decenas de soldados, dos minutos más tarde el Sultán ya había huido del palacio dejando a sus soldados y esclavos lidiar con la situación. 32 minutos y se rindieron. Los zanzibarinaos perdieron unos 500 hombres y mujeres (debido sobre todo a los incendios), dejando a Zanzibar sin palacio, sultán ni soberanía.

Dejar un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Categorías